domingo, 10 de abril de 2016

TEMPUS FUGIT... Tiempo y vida.

Transgredir la ley del tiempo es tan incauto como el hecho de pensar que lo que presuntamente resulta tan fácil de hacer, es absurdo no hacerlo. Como dijo Julio Cortázar, "en realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.”

Y en el vaivén de nuestra existencia, sucumbimos. Siempre sucumbimos a los deseos alcanzables. Esos que llegan a través de las causalidades de la vida, porque las casualidades quedaron en el regazo de nuestro niño interior aletargado. Las casualidades no existen. Creemos en ellas cuando no sabemos qué respuesta darnos a una causalidad. A algo que, de forma eterna, precede a la realidad más absoluta. Porque todo ocurre por alguna razón… TODO.

Pasan los años, los meses, los días, las horas y los minutos infinitos que pensamos en futuro cuando ya sucumbieron al pasado. Ese tiempo erróneamente eterno que pasa gastando oportunidades palpables. Oportunidades para crecer, para mejorar, para mutar y evolucionar en consecuencia.

Saciamos deseos con un “hay tiempo”, con un “mañana lo hago”, con un “no tengo tiempo”… y vuelven a pasar esos minutos eternos convertidos en años vacíos. De mi padre he aprendido tantísimas cosas que no tengo vida suficiente para agradecerle tanta sabiduría, tanta humanidad en su ser. Ni siendo eterna. De él aprendí, entre tantas cosas, la expresión “Tempus Fugit”. Y me marcó. Vaya si me marcó… Aunque, como todo adolescente, aprendí tarde, a base de palos, de tropiezos, de equivocaciones hechas experiencia y aprendizaje para ser mejor persona cada día.

La vida es para vivirla, no para verla pasar. Nadie dijo que sería fácil, pero lo fácil nos hace cómodos, nos convierte en letargo marchito de nuestras circunstancias. Y recordando el libro “El Arte de la Guerra”, de Sun Tzu, me ubico mentalmente donde permanecer en silencio reviviendo uno de los capítulos, el de la firmeza. Me percato de cuán imprescindible es transformar las enseñanzas de quienes sobrevivieron a las condiciones de la sociedad, para nuestra propia supervivencia que nos convierte evolutivamente en más sabios. 

Dice así: “El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza.Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes que organizar el orden, porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial. Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial. Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos, primero has de ser extremadamente fuerte porque sólo entonces puedes pretender ser débil.”

La vida transcurre al ritmo que marca un tiempo que no perece, un tiempo que no queda en el resquicio de nadie porque éste, precisamente, no respeta condición alguna de forma eterna. Sin cruzar nuestra propia existencia, o vivimos en simbiosis con él, o fenecemos en una torpeza autoimpuesta por la cobardía de no vivir nuestra propia vida… simple y complejamente, nosotros mismos, consecuentes con nuestras acciones y valores.

Foto: Google Search



viernes, 1 de enero de 2016

No creo en las listas de propósitos porque nunca se cumplen...

Primer día del año y, como no podía ser de otra manera, empiezo con una reflexión personal. Podría haber puesto el primer amanecer del año, pero está nublado, jeje.

Así es, no creo en las listas de propósitos. Nunca he creído en ellas y creo que llevo años diciéndolo. Entre otras cosas porque nunca se cumplen. Nos llenamos la boca de infinitas acciones que jamás llevaremos a cabo, ya sea por esa falta de tiempo que nos sirve como excusa perfecta, por esa desidia imprevisible en hacer aquello que queríamos, por la falta de voluntad en hacer aquello que tan firmemente queríamos ver cumplido el 31 de diciembre para el próximo año, o porque nuestras circunstancias profesionales y personales cambian al son de la música llamada vida.

Para el caso, prefiero hablar de retos. Sí, RETOS, así en mayúscula. Esos proyectos tangibles, esos objetivos medibles, esas acciones que se convierten, también, en retos que nos hacen crecer de forma inconmesurable, ilimitada, infinita... porque sin duda alguna, es lo que nos hace evolucionar a todos los niveles.



En el transcurso de nuestra existencia, mutamos. Mutamos para mejorar, para crecer como profesionales, como seres humanos... como personas. Mutaciones que nos hacen salir de una zona de confort mal entendida que no comparto. Zona de confort donde los retos tienen cabida, pues es la que nosotros hemos decidido que sea. Una zona de confort con puertas abiertas al cambio, con espacio suficiente para ir añadiendo esos proyectos plausibles hechos realidad, esos retos cumplidos, más los que están por llegar…

Las listas de propósitos existen para hacernos creer que somos capaces de predecir un futuro que aún está por llegar. Prefiero vivir el presente, porque es el que me tiene con los pies en el suelo aunque me permita soñar a diario, fantaseando con situaciones que muchas de ellas espero ver cumplidas. Pero si se cumplen, será porque yo he decidido hacer lo posible para que eso suceda. Un futuro impredecible pero con acciones palpables porque en el pasado sembramos para recoger… de eso se trata!!! 

Así pues, dejemos a un lado las listas de propósitos que nos hacen perder el tiempo y la personalidad. Centrémonos en cumplir retos, esos que nos hacen crecer profesional y personalmente, esos que nos hacen evolucionar y no involucionar. 

¡¡FELIZ 2016!! Agárrate majo, que si el 2015 vino con curvas, el 2016 viene en forma de tsunami ;) 


miércoles, 25 de noviembre de 2015

CUANDO EL SER HUMANO INHUMANO OLVIDA EL SIGNIFICADO DE "RESPETO"

Nos empeñamos en pensar que está todo arreglado con reivindicar las causas una vez al año. Nos auto engañamos pensando que por gritar a los cuatro vientos que no debe ocurrir, el problema está arreglado. Sí, el problema. No es UN problema, es EL problema. Uno de tantos, sin duda alguna, pero este problema incluye el hecho, en paralelo, de que el hombre o mujer que es capaz de maltratar a otro ser humano incluso hasta el punto de quitarle la vida, es capaz de cualquier otra atrocidad. 

Como dije ayer en una publicación, los que me dicen que tienen fe en la raza humana, me los quedo mirando con cara de "bueno, sí, vale, estoooo... ejem". Siento generalizar, porque soy consciente de que, afortunadamente no todo el mundo es así, pero ya van tantas desgracias generadas por el ser humano en estos últimos meses... años... siglos... que uno piensa si no sería mejor empezar de cero y quedarnos en el Paleolítico. Y cuando empiezas a volver a creer en las personas... otro atentado, otra desgracia, otro genocidio, otra atrocidad…  otra gilipollez humana del ser humano inhumano.



Hace un año escribí: ”Jamás entenderé las mentes enfermas que dañan por placer. Seres humanos que se regocijan con la sin razón de maltratar por mera diversión o por el descontrol de su mente trastocada. Poniendo encima de la espalda ajena el peso de la desgracia. La carga involuntaria de la culpabilidad y el miedo de quienes lo padecen. La carga casi eterna de la negación que habita en quienes lo sufren.

Y a su alrededor, quienes la congoja y la impotencia les ahoga en muchos casos. Otros, la ignorancia, el silencio y el desconocimiento. Algunos, afortunadamente, la valentía de dar pasos. Esos que deben empezar por quienes la tortura les consume la personalidad y su propia existencia día tras día.

Hay que hacer entender que no se está solo. Hay que concienciar año tras año, día a día, segundo a segundo, que las heridas físicas se curan pero otras matan. Las heridas psicológicas a veces permanecen aletargadas hasta que algo las despierta. Pero se superan demoliendo los recuerdos de lo que silenció esa vida durante un tiempo finito. Nadie es dueño de tu vida para destruirla.”

Y es que cuando perdemos nuestros principios, le sigue la pérdida de nuestros valores. Y en consecuencia, la propia personalidad y condición humana. Y sin ésta, la esencia de cada uno de nosotros es inexistente.


Somos la suma de nuestras experiencias, pero también lo que hacemos con ellas después de vivirlas, a veces, en demasiadas ocasiones, condicionadas por nuestro alrededor. La vida es para vivirla, no para verla pasar, pero sobre todo, la vida es para RESPETARLA, la nuestra, por supuesto, pero también la ajena.


lunes, 19 de octubre de 2015

ESE MONSTRUO CAPAZ DE ROBARNOS LA VIDA...

Hace justo un año, el 19 de octubre de 2014, publiqué esta reflexión personal que hoy traslado a mi blog de reflexiones, puesto que por aquél entonces éste no había nacido aún. Sigo pensando lo mismo, sintiendo lo mismo y, lamentablemente, viviendo en el mismo tipo de país que no aprende... 


"MI REFLEXIÓN PERSONAL EN EL DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER DE MAMA. No pienso poner un lazo rosa, hoy pongo la imagen de un caso real entre millones. Esta foto es una MUJER REAL, y ha vivido, sufrido y padecido cáncer de mama. Me quedo con su sonrisa y lucha ganada.

Parece que hoy todo el mundo se acuerda del DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER DE MAMA. Pero resulta irónico cuando éste perdura el resto de los 365 días del año. Sí, es cierto, hoy escribo sobre ello porque es 19 de Octubre, el día en el que se despiertan todas las conciencias porque es la fecha que marcaron en el calendario para hacernos memoria de su existencia. Pero yo me acuerdo cada día, porque nadie está exento de ello.

A veces deberíamos hablar menos y actuar más. Tener menos miedo y actuar más. Tener más conciencia y actuar más. Buscar más tiempo... para prevenir más.

En algunos países, incluso menos desarrollados que el nuestro, las revisiones son a partir de los 40 años. Hace poco más de dos meses publiqué este post http://goo.gl/bnBRjG quejándome de la Seguridad Social de este país, digo, proyecto a país, donde explicaba precisamente, entre otras cosas, la imprudencia de hacerse revisiones de pecho a partir de los 50 años que recomiendan los médicos en la Comunidad de Madrid. El cáncer de mama puede aparecer incluso con 30… o menos. A los 50 años, en el supuesto que me lo detectaran, probablemente ya me habría quedado sin un pecho… o ambos… o la vida entera.

Me parece aberrante que no se tomen medidas para prevenir una de las mayores causas de muerte entre mujeres, aunque los hombres lo sufren también pero en un porcentaje muy inferior. Así nos va en este puto país… sí, dije puto país porque no merece otro adjetivo gracias a las sucias manos que nos gobiernan, dejando de lado las prioridades de su pueblo, del ser humano, para llenarse la boca de mentiras y los bolsillos con nuestro dinero. Luego somos pioneros en muchas investigaciones sobre enfermedades, por supuesto, pero no gracias a ellos. Aunque no entraré en detalles que todos sabemos.

Foto: The scar project Jill Feldman

Buenos días a tod@s, sobretodo a aquellos hombres y mujeres, en mayor cuantía las segundas, que lo han sufrido, que lo sufren o que lo sufrirán. Esas luchadoras insaciables, esas incansables guerreras que batallan a diario contra la mayor de sus guerras, a veces perdiendo la vida por aferrarse a ella. Verdaderas heroínas a las que admiro cada segundo del día, cada momento del año… cada instante. Y aunque dejen de estar entre nosotros, su pelea ha sido hasta la saciedad, y no ha sido en vano… Nadie está exento de ello. Por esos 365 días de concienciación y prevención. No estás sola, no estamos solas.”