jueves, 22 de junio de 2017

VOLAR, del verbo "seguir siendo LIBRE." 💙

VOLAR, del verbo "si me cortas las alas, busco recursos para seguir siendo LIBRE."

Porque la libertad también se mide en suspiros. 

No necesariamente provocados por otra persona, si no por la sensación que incita saber que no hay que pedir permiso. 

La sensación que provoca respirar profundamente y gritar a pulmón abierto, así, desgarrando el alma con las cicatrices del pasado.

Un pasado del que uno puede presumir de las heridas, porque son símbolo de haber vivido, sea de la forma que sea, y haber sobrevivido. Resurgiendo de las cenizas, llamadas resiliencia.

Libertad es vivir intensamente cada instante sin tener que pedir perdón por haberlo intentado. 

Libertad es acariciar los sueños y darles forma. Tu forma. La forma que se te antoja porque es tu vida. Sí, TU VIDA, y no la de otros. 

Libertad es decir lo que uno piensa y siente, con la congruencia de las acciones que llevamos a cabo. 

Libertad es, sencillamente, ser uno mismo con la condición de no permitir que nadie, NADIE, logre cortarte las alas para seguir volando.


La libertad de vivir con piel, de piel, y por la piel. Sí, esa de la que brota y emergen las emociones supurando a través de ella.


martes, 20 de junio de 2017

CUANDO SE DERRUMBE TU MUNDO... 💙🎈

Cuando se derrumbe tu mundo, acércate al mío. Hay oxígeno de sobra para construir. 

Hay paréntesis que nunca se cierran del todo. Aunque decidas querer(te) más, respirar(le) menos. Este Universo conspirador... 

Hay personas que pasan por tu vida como hoja al viento. Otras, forman parte de un complemento que va llenando tu camino para evolucionar.

Y unas pocas, muy, muy, muy pocas personas, esas excelsas e inconmensurables, se quedan perennes en la piel de la brevedad que existió (aunque jamás será verbo pasado, si no presente eterno).

De la intensidad que se respiró, de cómo una mirada puede desnudarte sin tocarte. De cómo una caricia es capaz de parar el tiempo. De cómo lo que fue, ya no, o sí, pero no.


De cómo cuando hay ganas, ganas de verdad, no existen las horas que no se tienen, para construir.


lunes, 19 de junio de 2017

QUERIDAS INTENCIONES. 😌

Queridas intenciones: La vuelta de la esquina no es un destino. 

Lo que realmente importa requiere esfuerzo, tiempo y ganas, muchas ganas, infinitas ganas. 

Es un destino que a veces no se logra de la noche a la mañana. Habitualmente, nunca se logra con la facilidad de las cosas banales, con la sencillez de las cosas inverosímiles. Y así, pues no.

Pero claro, queridas intenciones, vosotras por si mismas no sois suficientes. No para mi, no para nadie.

Queridas intenciones. Sois símbolo del paso del tiempo, de lo que transcurre en el tiempo y que no llena, solo acaricia. 

Pero las caricias no son suficientes, como no lo sois vosotras, que aparecéis hasta saciar la paciencia de lo que realmente trasciende.

No creo en hilos rojos. En fábulas e historias inventadas para cautivar, sencillamente, sin que logren ser palpables. Para crear expectativas de las propias intenciones. Sí, esas que crean un destino llamado facilidad a la vuelta de la esquina. Ese destino que desaparece porque no colma. Y no llena, no atesta, porque no se cuida, no se mima, no se siente.

Creo en el construir de las relaciones humanas, sean al nivel que sean. Mi madre me enseñó que el amor es como una planta. Hay que regarlo cada día un poquito. 
Entiendo el motivo del poquito como parte del proceso para que permanezca esa necesidad bien entendida. 
Si se riega demasiado, se ahoga. Llámese agobios. Si no se riega, se muere. Llámese indiferencia o desinterés.

Y cuán difícil es encontrar el equilibrio en las cosas del corazón. Ay, ¡¡corazón!!


No creo en hilos rojos. Creo en mi. En el poder y la capacidad de amar, de querer. Pero querer bien, y no a medias. En la inteligencia de demostrar. 

Creo en el poder de tener mil intenciones y llevar a cabo mil y una. Claro, así, seguro que sí.


Discúlpame si dejé de quererte tanto

Discúlpame si dejé de quererte tanto.

Es el momento. Ese momento. MI momento.

Ese en el que me quiero más y en el que te respiro menos.
Querer(ME) más. Respirar(TE) menos. Así, sin que duela tanto. Supervivencia lo llaman.

Y amor propio, que ese debería ser perenne hasta el fin de nuestros días. Sí, hasta el fin. Si es que alguna vez existió un final para algo que realmente nos importó, nos importa y, sea como sea, seguirá importándonos...


Nota mental: Aplicación para todo tipo de relaciones en la vida. Sí, PA-RA-TO-DAS. 


domingo, 18 de junio de 2017

QUERIDOS MIEDOS. 👊🏻

Cuando sientas que ya no puedes más, mírate al espejo. Filtra aquello que creó tus miedos. Obsérvate. Pero obsérvate bien, no desde fuera, si no desde dentro, que es cuánto importa y desde donde realmente importa. Claro, así, sí.

Acarícialos para que comprendan que ellos y tú sois parte de un mismo ser. De un mismo yo. De un mismo tú, sí, tú mismo, claro.

Susurra a los miedos, así, al oído, como aquél que no quiere la cosa. Cuéntales tu historia. Tus historias, que son muchas ya.

Hazte cómplice de ellos, porque en algún momento, en algún lugar, en algún punto en el que conspire de nuevo el Universo, te tocará volver a lidiar con ellos. Y entonces, vais a necesitar volver a ser parte de un mismo ser. De un mismo yo.

Queridos miedos. Vuelvo a estar aquí, a vuestra vera, o vosotros a la mía. Comprendiéndonos. Entendiéndonos. Y sobretodo, respetándonos.

Queridos miedos. Me queda mucho por vivir. Muchísimo por aprender hasta el fin de mi existencia. Mucho por aportar... y, sin duda alguna, mucha guerra por dar.

Vamos a hacer un trato. Yo permitiré que permanezcáis en un espacio pequeñito de mi ser, para que me mantengáis en estado de vigía, en estado de alerta. Y a cambio, vosotros respetaréis que no sois más que una parte de mi para seguir creciendo, sin que ello conlleve hundirme, ni desfallecer, ni tan siquiera dejar de quererme.

Queridos miedos, vamos a retroalimentarnos para seguir mejorando juntos, para seguir viendo el mundo como un espacio para poder ser la mejor versión de nosotros mismos, y no la que la sociedad intenta marchitar de forma consciente, aunque incongruentemente no se percaten de ello... o sí.


Queridos miedos. Todos somos tan inconmensurables que hay que aprender a veros desde otra perspectiva. Claro, así, hasta me parecéis enternecedores. Mi amor propio y yo, hemos decidido convivir en simbiosis con vosotros.